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| Iquitos-Loreto-Perú |
A todo esto concluyo que soy muy dura conmigo misma y que debería exigirme menos, o cosas más sencillas y más al alcance de lo que soy ahora.
Tal vez todo este problema mío se deba en parte a que me planteo ser alguien demasiado grande, por supuesto desde mi perspectiva de lo que es ser algo grande.
Ahora que propuse lo de ponerme metas de lo que quiero ser que sean más cercanas a lo que actualmente soy y a mis capacidades y posibilidades de alcanzarlo, pienso que probablemente otra parte de mi gran problema sea la impaciencia que tengo por llegar a ser lo que me propongo, la cuestión de querer serlo ya mismo, queriendo todo de un día para el otro y de un solo salto, mientras que me olvido de lo esencial que es no saltearse etapas, dejar la soberbia y la creencia de que ya me lo sé todo, hacer mi camino paso a paso, granito a granito, que bien tengo entendido que es la llave mágica para muchas de las puertas cerradas, el pase a la armonía, la solución a muchos de los problemas de la sociedad humana en su convivencia, en su calidad de vida, en su forma de estar.
No me lo sé todo, y es evidente y lo que primero debería saber, porque lo que sé en la mente por observar, percibir y especular con las abstracciones intelectuales imaginarias y fantasiosas no lo sé absolutamente en la vida exterior, en la exteriorización del ser, en la acción, el comportamiento, la reacción y la socialización en la convivencia con otras personas.
Me equivoco y me equivoqué severamente por mucho tiempo al no ver las formas, los grises entre el blanco y el negro, los medios tonos que hay entre los extremos. Hasta el momento no supe ver que hay miles de formas de hacer las cosas, infinitas. Me equivoco cuando dejo de hacer algo para no salir lastimado y no buscar otra forma de hacerlo, lo cual sería mucho mejor, ya que ampliaría mi experiencia, me enriquecería y no me limitaría. Y así, en algún momento llegaría a dar con la forma que me dejara satisfecha y tranquila.
Pero no. Buscar una nueva forma se me hace una tortura, enfrentarme constantemente a una situación llena de misterio (porque todavía no la entendí). Sin embargo sé que enfrentarse constantemente, enfrentarse al miedo, es lo mejor que puedo hacer por mí mismo, y que el misterio va disminuyendo en su tamaño a cada intento de cada nueva forma puesta a prueba.
Sucede que me pesa demasiado todo aquello que salga de los otros, de los que me rodean y merodean, le doy mucha importancia, le asigno mucho valor.
Soy un frágil que puede romperse con una simple burla, aunque no lo muestre en el momento. Es cuando me bloqueo y padezco todos los síntomas que describí antes.
Entonces no hago más que desear la soledad, y, ya sólo, me desencadeno, me desahogo, a veces me hiero intelectualmente.
Lo sé, como antes dije... le doy mucho más valor a los otros que a mí mismo. Por eso cualquier cosa que digan me afecta directamente.
Finalmente. Uno de mis problemas es éste, que sufro equivocarme cuando me enfrento a un nueva situación, a un campo del actuar que nunca conocí, a algo de lo que no tengo experiencias previas para guiarme.
Mi error es mutilarme cada vez que me equivoco, sentirme humillada por cosas mínimas y por cualquier desacierto.
Mi error es no seguir enfrentando mis miedos, es no saber ver las formas, es dejar de buscar nuevas, es ir cerrando puertas que me van dejando asfixiada y, cada vez, con menos libertad.
Y esas puertas son transparentes, dejan ver un horizonte que me promete enormes riquezas, libertades y... felicidad es todo lo que busco.
